
El deseo es el principio que activa y motiva la mente, pero desear no basta, requerimos de cimentar lo deseado en tres pilares sin los cuales la realidad no es posible: Pensamiento, emoción y acción.
Pensamiento:
En el desarrollo de nuestro Estado debe haber cero impulsos irracionales, por ello el primer punto contemplado es la recopilación y análisis de la información básica para que la planeación sea viable y oportuna.
No sólo basta saber qué se desea sino también y fundamentalmente de qué punto partimos.
Requerimos datos de movilidad poblacional, automotriz, laboral. Información sobre demografía natural del Estado e inmigración de otros Estados y/o países.
Las actividades económicas principales, las que tienden a desaparecer y las que aparecerán próximamente.
En resumen, tener una visión realista de nuestro Estado, país y mundo.
Después viene una labor de precisión, como bosquejo de artista, lo que pretendemos lograr para Querétaro, el ideal al que aspiramos y el puente natural entre una visión y la otra, serán las acciones a realizar para lograrlo, es decir la distancia entre lo que somos y lo que deseamos llegar a ser tiene que acortarse con pasos firmes, con acciones concretas y fechadas: los sueños con fecha son metas.
Emoción:
Sin embargo, antes de la acción falta un ingrediente que, con frecuencia, ignoramos: las emociones, el impulso que nos hace vencer los obstáculos y lo que nos hace persistir hasta lograr. No solo somos datos y hechos, Querétaro tiene “una forma de ser”. Valores y principios que respeta y desea conservar.
Por ejemplo, los queretanos valoramos en mucho la seguridad, la paz, las tradiciones de familia, bienestar y justicia. Ningún avance económico que amenace estos puntos será bien acogido.
No aspiramos a ser una ciudad ultramoderna a cualquier precio, queremos ser eficientes y en progreso constante, sin perder la identidad que nos enorgullece.
Es importante valorar en las metas propuestas estas condiciones de clima emocional para que los proyectos fluyan y tengan la anuencia de la sociedad que deberá no solo acatarlos sino impulsarlos.
El rubro de las emociones implica también la labor de convencimiento a través de los argumentos que nos dará el análisis inicial, de que lo que planteamos es lo mejor para nuestro Estado, más allá de partidos políticos, creencias y prejuicios.
Acciones:
Ya no estamos en los tiempos en que “el gobierno” actúa y los ciudadanos nos convertimos en espectadores quejumbrosos de los cambios.
Requerimos de la participación e involucramiento de la sociedad para que las cosas sucedan ya que cada día estamos más conscientes del valor de nuestra aportación individual en la suma de nuestro progreso y bienestar.
Buscamos un Querétaro con identidad, respetuoso de la humanidad, todos los seres vivos y del planeta en que habitamos y creemos que esto puede coexistir con el avance tecnológico, la justa y pronta repartición de la riqueza y la amplitud de oportunidades que nuestra creciente población exige.
La educación es una herramienta fundamental para este logro ya que entrena la capacidad de análisis y raciocinio, así como el manejo de las emociones y estimula los valores de comunidad, solidaridad y respeto, o al menos esos deberían ser sus objetivos, más allá de los planes de estudio.
Cualquier plan para Querétaro debe implicar el cuestionamiento y reforzamiento de las escuelas, primero, porque forman a los futuros líderes y segundo porque es el camino y como se dice en pedagogía: el método es el mensaje. Urge replicar en las escuelas las competencias y actitudes que esperamos de los futuros ciudadanos una vez que abandonen los estudios para pertenecer y construir la sociedad.
Creo firmemente que la formación de seres humanos pensantes y libres es el ideal pedagógico y debiera ser la bandera de nuestro Estado ya lo dijo Peter Druker: “La mejor forma de predecir el futuro es crearlo”